3 de noviembre de 2011

Qué hay de nuevo, amigos

En días como hoy me apetece escribir. Días nublados, mohinos, melancólicos y románticos. Y así, sin más, después de 1 año y medio me presento de nuevo en mi blog para dar la cara. No soy la misma que escribió el último post. Ni mi vida. Ni mis preferencias. Ni mis emociones. Ni mi visión. Mi vida gira hoy en torno a una niña de preciosa sonrisa y ojos soñadores. Pero además de ser madre y precisamente por serlo, también yo sigo soñando, reflexionando, proyectando y evocando. Y precisamente por esa mente tan ilustrativa que tengo, hoy venía de camino al trabajo planteándome el futuro de nuestro mundo a medio plazo con la luz y escenarios de la película Delicatessen. Viajando en el coche con las noticias sobre Grecia y la crisis financiera como banda sonora, entre otras perlas; con la visión de grandes caravanas como atrezzo y con el olor a polución y por ende, a muerte; he imaginado un futuro lúgubre, fúnebre y oscuro, muy oscuro, como el que se muestra en el apocalíptico y satírico film de Jeunet. Vimos el film con evidente escepticismo, y lo hubiéramos clasificado casi en el género de ficción. Sin embargo y a pesar de que seguimos manteniendo las apariencias de niñas lindas, estamos podridos. El sistema lo está

A pesar de ello, soy más feliz que nunca. Pero más despierta que nunca, también.

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