24 de agosto de 2009

Vuelva usted mañana (homenaje a Larra)



Certificado electrónico, borrador de la declaración, pago de multas por Internet... pero no nos despegamos del 'Vuelva usted mañana'. Hoy he llenado una de esas memorables páginas de la historia de sucesos surrealistas de la administración española. Los hechos suceden como sigue:

Tengo que entregar una documentación en un registro administrativo de la Generalitat para un trámite de mi interés. Dado que no resido en Barcelona, y según ofrece el art. 38 de la Ley 30/1992, decido presentar oficialmente la documentación en una oficina de Correos. El problema que ya presagio (llamadme agorera... pero es una quiniela demasiado previsible) es que los dos documentos que tengo que enviar compulsados (para quien no lo sepa, una compulsa no es más que un sello con el cual un funcionario valida la fotocopia cotejándola con el original), se tendrán que enviar sin compulsar.

AAPP española + agosto = fracaso asegurado.
  1. Me dirijo al ayuntamiento de mi municipio antes de enviar la documentación para obtener las compulsas. Me dicen amablemente que hace 'años' que no compulsan nada excepto para trámites del propio ayuntamiento (manda...), y me chivan con voz bajita que en el ayuntamiento del municipio vecino podré conseguir el codiciado sellito aunque me cobrarán algo por ello. Como se da la coincidencia de que yo había trabajado en ese ayuntamiento y sabía que compulsaban, pienso pero jamás verbalizo: '¿No me digas? Menudo descubrimiento. Ya lo sabía intentaba hacer esa gestión en la población en la que vivo'.
  2. En fin... como me interesaba efectuar el trámite, me dirijo al segundo ayuntamiento para rogar el sellito de compulsado. Efectivamente, afirman que es un trámite que efectuan, pero que están sin firma por vacaciones de funcionarios hasta el 31/08. ¡Viva la Pepaaaaa! Hasta que la 'Mari' o el 'Paco' de turno no vuelvan de vacaciones, no hay trámite que valga. De todos modos, como son tan serviciales, me derivan a la notaría del municipio donde por una tarifa algo superior podré obtener sin problemas la compulsa.
  3. Como la notaría se encuentra delante del consistorio, me acerco a la puerta para leer atónita un cartel de 'Cerrado hasta el 31/08'. Soy paciente, pero todo tiene un límite. Desesperada, impotente y resignada me dirijo a la oficina de Correos para hacer el emvío de documentos sin compulsar. Eso sí, orgullosa por haber acertado con mi pronóstico.
Esto pasó en un lugar de Barcelona, cuyo nombre prefiero no citar, el 24/08/09. Y para que este post no pase al archivo de las anécdotas irrelevantes de este blog, paso a dedicarlo al noble Mariano José de Larra, ya que justo 200 años después de su nacimiento, nada ha cambiado tanto.

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