28 de agosto de 2012

Ring

Un ring (soy de las que usa despertador tradicional) y un café con leche mal tomado suele ser el umbral que separa unos maravillosos días de libertad y anarquía de la rutina. Porque por mucho que uno tenga el privilegio de dedicarse a aquello que le llena o por lo menos le gusta (o simplemente, que no le disgusta), a los rebeldes nos pesa como una losa clonar los días bajo rígidas pautas. Y es en este momento cuando surgen las apuestas acerca de en cuántos días uno va a perder esa paz zen con la que ha regresado de vacaciones. Cuántos días va a tardar el estrés en hacer mella y en marcar ojeras. Vuelvo (supongo que como todos) con el firme propósito de extender el día, de conseguir hacer más en menos de forma que no me engulla el día a día y encuentre un espacio para cada cosa. Porque todo merece su tiempo, dejémonos de diatribas sobre la calidad vs cantidad. Yo quiero cantidad de calidad. Trabajar eficientemente, cuidarme y cuidar bien, leer, hacer algo de deporte y mimar. Y todo ello sin perjudicar el descanso. Muchos retos para tan solo 24 horas. Pero no dejaré de intentarlo.

3 de noviembre de 2011

Qué hay de nuevo, amigos

En días como hoy me apetece escribir. Días nublados, mohinos, melancólicos y románticos. Y así, sin más, después de 1 año y medio me presento de nuevo en mi blog para dar la cara. No soy la misma que escribió el último post. Ni mi vida. Ni mis preferencias. Ni mis emociones. Ni mi visión. Mi vida gira hoy en torno a una niña de preciosa sonrisa y ojos soñadores. Pero además de ser madre y precisamente por serlo, también yo sigo soñando, reflexionando, proyectando y evocando. Y precisamente por esa mente tan ilustrativa que tengo, hoy venía de camino al trabajo planteándome el futuro de nuestro mundo a medio plazo con la luz y escenarios de la película Delicatessen. Viajando en el coche con las noticias sobre Grecia y la crisis financiera como banda sonora, entre otras perlas; con la visión de grandes caravanas como atrezzo y con el olor a polución y por ende, a muerte; he imaginado un futuro lúgubre, fúnebre y oscuro, muy oscuro, como el que se muestra en el apocalíptico y satírico film de Jeunet. Vimos el film con evidente escepticismo, y lo hubiéramos clasificado casi en el género de ficción. Sin embargo y a pesar de que seguimos manteniendo las apariencias de niñas lindas, estamos podridos. El sistema lo está

A pesar de ello, soy más feliz que nunca. Pero más despierta que nunca, también.

20 de abril de 2010

Every breath you take

Bueno... es lo que tiene la música: que evoca, que se interpreta, que se extrapola y se interioriza, que se hace propia e íntima, que se siente, que motiva, que tiñe los momentos, que da saborcito. Y es lo que tengo yo, que la oigo y la vivo, y entonces ya es mía.

Así puede pasar que, tras mucho tiempo, oiga una canción tantas veces sonada, pero que en cierta ocasión la escuche con otros oídos. Quiero decir... con los míos, pero leyéndola de otro modo, desde otro punto de vista. Y eso me ha pasado recientemente con el so known 'Every breath you take' de Police. Este tema tiene, a partir de hoy, otro significado para mí (quién me lo iba a decir, después de tantas veces oírla y cantarla).

Te la dedico, aunque tú no lo sepas.


Feliz martes (y triunfo deportivo- espero).

13 de abril de 2010

Un poco de groove

Se acerca el verano y... all the people moving. Y aunque el mensaje de la canción es no sólo positivo, sino loable, ya cansa. Ya tuvimos bastante con que fuera la canción del verano de 2009. Para alternar, cuelgo este tema de la siempre smart Sophie Ellis-Bextor, otra de las grandes de la cosecha del '79 (entre las que se hallan Norah Jones, Alicia Keys, Aaliyah -que mala suerte corrió- Brandy y un larguísimo etcétera que incluye también a otras especies, como los hombres). Una voz posh, sensual y elegante enganchada a unos ritmos pegadizos pero con sello distintivo. Quizá por eso Groovejet, siendo un tema del 2000, sigue totalmente vigente.

Sophie Ellis-Bextor - Groovejet

9 de abril de 2010

Florencia...

Impregnada aún de perfume a lavanda y con un ligero sabor a helado de Nutella en mis labios, rememoro callejuelas, arquerías, rostros góticos y fachadas de basílicas una vez decoradas con el sobreesfuerzo que sólo  la devoción permite. Un retroceso en el tiempo hacia el lugar en el que la historia de Europa (y quizás del mundo) quedó reescrita para siempre. Una pequeña ciudad que otorgó al hombre un nuevo papel en el mundo, admitiéndole derechos y confirmándole que no sólo vino aquí para sufrir (que también...). Un antes y un después bien evidente en las manifestaciones artísticas a todos los niveles. Tanto para expresar que es difícil sintetizarlo en un post.

El momentazo del viaje, un paseo nocturno por la Piazza della Signoria, deleitada con esculturas que me hablaban de otro momento, de una etapa hacia la cual siento nostalgia sin siquiera haberla vivido. De pronto oigo unos acordes, palmas, y a toda una torre de Babel coreando a un artista callejero. Me paro, saco la cámara y grabo este deficiente, pero inolvidable vídeo, y lo dedico a la persona tan especial que me acompañó en el viaje y a Galileo por haber cambiado, literalmente, nuestro punto de vista sobre el mundo:


Apenas se aprecia, pero fue un momento muy emotivo: hubo gente que salió a bailar y a cantar de manera espontánea.